TULAREMIA

última revisión 06/08/2021

Etiología

Francisella es el agente causal de la tularemia, una zoonosis que puede transmitirse al ser humano por exposición a diversos animales infectados o vectores invertebrados.

Tres especies:

  • Francisella tularensis, (causa la mayoría de las infecciones)
    • F. tularensis ssp. Tularensis (subespecie más virulenta y se localiza principalmente en Norteamérica), F. tularensis ssp. holarctica, F. tularensis ssp. mediasiatica y Francisella novicida.
  • Francisella philomiragia
  • Francisella hispaniensis.

Epidemiología y patogenia

Infección en el ser humano por contacto con animales (conejos, liebres, roedores, perros gastos, ganadería y caza) o tejidos infectados, incluyendo la ingesta de carne o agua contaminada, la inhalación de partículas infecciosas y la picadura de garrapatas, mosquitos, tábanos y otros insectos. No se ha demostrado la transmisión interhumana.

F. tularensis ssp. tularensis es la más virulenta para el ser humano ➜ capacidad de sobrevivir y multiplicarse en el interior de los macrófagos

Cuadro clínico

Periodo de incubación: 2-10 días. El inicio suele ser brusco, con síntomas sistémicos poco específicos (fiebre, escalofríos, anorexia y malestar general, cefalea, mialgias)

Dependiendo de la puerta de entrada

  • Ulceroglandular. Suele ocurrir después de la picadura de un artrópodo vector o el contacto con un animal infectado. Úlcera + inflamación de ganglios regionales. FORMA CLÍNICA MÁS FRECUENTE
  • Glandular. Como la anterior pero sin úlcera
  • Oculoglandular. Puerta de entrada: conjuntiva: inflamación ocular, que puede ser unilateral, y adenopatías preauriculares.
  • Orofaríngea. Por alimentos o bebidas contaminadas: dolor de garganta, amigdalitis, úlceras en la boca + inflamación de ganglios linfáticos del cuello.
  • Neumónica: por inhalación de polvo o aerosoles contaminados (ganaderos o trabajadores de laboratorios) También puede ocurrir por vía hematógena. Cursa con tos, dolor torácico y dificultad respiratoria, y, si no se trata adecuadamente, la mortalidad puede alcanzar hasta el 40%.
  • Forma tifódica poco frecuente: síndrome febril sin foco. Dx diferencial: fiebre tifoidea, brucelosis, la fiebre Q y la endocarditis…

Diagnóstico

  • Difícil de diagnosticar
  • Muestras clínicas adecuadas (exudado o raspado de úlceras de piel, aspirados o biopsias de ganglios linfáticos, lavados faríngeos, esputo o aspirado gástrico).
  • Los hemocultivos suelen ser NEGATIVOS.
  • El riesgo de infección por F. tularensis en el laboratorio es muy alto ➜ comunicar la sospecha de este patógeno para que los cultivos se manipulen adecuadamente.
  • Por su elevada transmisibilidad, F. tularensis, junto con Bacillus anthracis y Yersinia pestis, es un agente que potencialmente podría utilizarse como arma biológica.
  • PCR: permiten la detección de este patógeno de forma rápida y segura.
  • Tinciones inmunohistoquímicas e inmunofluorescencia directa.
  • Técnicas de aglutinación o ELISA. Se precisan muestras obtenidas durante las fases aguda y de convalecencia (generalmente, 4 semanas después del comienzo de la enfermedad).

Tratamiento

  • Estreptomicina (20 mg/kg al día).
  • Alternativa: gentamicina (5 mg/kg al día) 10-14 días
  • Formas graves: asociar ciprofloxacino.
  • Las meningitis deberían tratarse con un aminoglucósido + cloranfenicol o doxiciclina por 14-21 días
  • Formas leves: doxiciclina + ciprofloxacino 14 -21 días

Profilaxis

Evitar el contacto con animales enfermos o muertos, así como las picaduras de los artrópodos transmisores

Vacuna viva, pero atenuada, a partir de la subespecie menos virulenta (ssp. holarctica) para el personal que trabaja con F. tularensis.


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Bibliografía
Farreras, Rozman. Medicina Interna. 19 edición. Editorial Elsevier.

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